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ESPACIO DE CONTENIDO LITERARIO


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martes, 29 de diciembre de 2009

Amigos...Feliz año 2010 !!!!

martes, 29 de septiembre de 2009

La masacre de Virginia Tech fue un asesinato masivo que ocurrió el 16 de abril de 2007 en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (conocido como Virginia Tech), en Blacksburg, Virginia, Estados Unidos. En el incidente murieron 33 personas, incluyendo al único autor que inició el tiroteo, y 29 personas resultaron heridas. Es el peor ataque a una universidad en la historia de Estados Unidos.
El autor de la masacre fue identificado por las autoridades como Cho Seung-hui (23), un estudiante surcoreano de literatura inglesa, criado en Virginia y residente en la universidad.

Descripción de los hechos
El primer disparo ocurrió hacia las 7:15h (EDT) en los dormitorios de la residencia estudiantil West Ambler Johnston Hall, donde habitan más de 800 Alumnos novatos. Allí murieron dos personas.
Dos horas después, Seung-hui disparó en uno de los salones de clases del Norris Hall, edificio de la carrera de ingeniería, ubicado a unos 600 m del complejo de habitaciones, provocando 30 muertos y 29 heridos.

Los investigadores aún tratan de esclarecer dónde se mantuvo oculto el atacante durante ese lapso y cómo recorrió esa distancia. Por eso, inicialmente las hipótesis indicaban la posibilidad de que fuesen dos los autores del ataque.
El pistolero usó dos armas: una pistola Glock 19 de 9mm, y una Walther P22 calibre .22.
Para escapar del atacante, algunos estudiantes optaron por tirarse desde las ventanas de los edificios.
Debido a la situación, la universidad canceló todas las clases e instó a sus alumnos a permanecer en sus habitaciones y no asomarse a las ventanas.
La universidad precisó que en los días 2 y 13 de abril hubo alertas de bombas. El día previo a la masacre se había ofrecido una recompensa de 5.000 dólares a quien facilitara el arresto del o los responsables de aquellas alertas. Aún no se establece si esto tiene relación con Cho Seung-hui.
El autor del hecho Cho Seung-hui
Tras el enorme operativo desplegado por la policía, el agresor se suicidó.Charles Steger, presidente de la Universidad Politécnica de Virginia, el 17 de abril de 2007 dio a conocer la identidad del asesino, y lo identificó como un estudiante que vivía en el campus de la universidad. También informó que era «asiático», sin dar a conocer su nacionalidad. Sin embargo, el mismo día un portavoz de la policía lo identificó como Cho Seung-hui, un surcoreano de 23 años que estaba cursando su último año.
Planificación
El diario Los Angeles Times informó que el estudiante surcoreano planificó el ataque durante dos semanas, ya que –según reveló- Cho Seung-Hui compró en ese lapso dos pistolas semiautomáticas. Según el agente del FBI Brad Garrett, "este crimen no ha sido espontáneo. Seguramente ha estado pensando en como ejecutarlo durante muchos meses antes de la masacre".
El manifiesto enviado a NBC
Durante las dos horas entre un tiroteo y otro, el asesino envió una encomienda postal a NBC Noticias en su sede central en Nueva York. Redactó mal la dirección a la que iba dirigida, lo que provocó el retraso de su entrega, permitiendo que no fuera descubierto inmediatamente para así tener tiempo para cometer la masacre. En la encomienda iba un manifiesto, fotos y vídeos expresando su odio y resentimiento hacia la sociedad en general. Dentro de lo mostrado por NBC, dijo: "No tenía que hacer esto. Pude haberme ido. Pude haber desaparecido. Pero no, no escaparé más. No es propio de mí. Por mis niños, por mis hermanos y hermanas que vosotros jodisteis, lo hice por ellos... Cuando llegó el momento, lo hice. Tuve que hacerlo."
Entre el material había un DVD con 27 archivos de video que suman alrededor de 10 minutos. En ellos aparece Cho Seung-hui hablando directamente a la cámara, diciendo frases como las siguientes: ''Habéis tenido 100 billones de oportunidades y formas para evitar (lo de) hoy. Pero habéis decidido derramar mi sangre"
También iban 43 fotografías, en varias de las cuales se ve a Seung-hui apuntando con un arma a la cámara y a sí mismo.

Reacciones posteriores a la masacre

De la Institución educativa

Virginia Tech canceló las clases por el resto de la semana y cerró el edificio Norris Hall por lo que queda del semestre en curso. También se pidió a los visitantes ajenos a la institución que se abstengan de acercarse al campus. La escuela ofreció apoyo terapéutico y asistencia para estudiantes y profesores, y organizó una asamblea general el martes 17 de abril. Adicionalmente, la Cruz Roja envió varias docenas de profesionales para lidiar con situaciones traumáticas a Blacksburg, para ayudar a aquellos estudiantes de Virginia Tech a recuperarse de la tragedia que se vivió en su universidad.
El presidente de la Universidad Politécnica de Virginia, Charles Steger, dijo en la primera conferencia de prensa que las autoridades inicialmente creyeron que los disparos en el edificio West Ambler Johnston era el resultado de una disputa doméstica, y que el tirador había abandonado el campus.
Algunos estudiantes coreanos en Estados Unidos expresaron su preocupación por las posibles represalias en contra de ellos, dada la nacionalidad del tirador.

De los alumnos

Algunos estudiantes del Politécnico de Virginia se siguen preguntando por qué la escuela no se evacuó después del primer tiroteo. Luego de conocer acerca del incidente, los estudiantes se comunicaron con sus familiares y conocidos sobre su estado de salud, usando teléfonos móviles o sitios web masivos como Facebook y MySpace.

De las autoridades de Virginia

En junio de 2008 se aprobó un acuerdo entre las autoridades del Estado de Virginia y los familiares de 24 de las víctimas, quienes recibirán 11 millones de dólares de indemnización.

Influencia en la cultura popular

El 15 de julio de 2007, Ediciones El Andén publicó "La Masacre de Virginia Tech: Anatomía de una mente torturada", un libro de no ficción escrito por el periodista español Juan Gómez-Jurado concebido a la manera de gran reportaje. Gómez-Jurado se encontraba en Estados Unidos el 16 de abril de 2007 y viajó a Blacksburg aquella misma tarde. Recopiló sus experiencias, así como un relato novelado de lo sucedido basado en el relato de los supervivientes, en un texto que iba a publicarse inicialmente en un diario español. Al rechazar el diario dicho texto por ser excesivamente largo incluso para una publicación seriada, Gómez-Jurado decidió publicarlo en forma de libro "para que las voces, el sufrimiento de las víctimas, no se limitase a una lista y a un número". El libro incluye una teoría novedosa acerca de la selección de Emily Hilscher como la primera víctima, apoyada por Michael Jarolla, ex profiler del FBI, pero muy criticada por la policía del campus de Virginia por "demasiado provocadora".



Reseña del Libro

Con un lenguaje fluido y periodístico el autor relata en forma de crónica lo ocurrido aquella mañana del lunes 16 de Abril de 2007. Cho Seung-hui, de origen coreano y estudiante universitario, esa mañana puso en marcha su macabro plan. Armado y con una frialdad impresionante mató, primero a dos de sus compañeros de residencia, para después disparar y fulminar a 30 personas, además de acabar suicidándose. El relato está construido con todo tipo de detalles y escrito de manera que mantiene al lector en una ansiedad propia de los mejores thrillers y libros de misterio, en general. Se nos presenta con montones de fotografías y planos de cada lugar donde ocurrieron los hechos, incluyendo, las fotos de todos los protagonistas y, a su vez, víctimas de la masacre.
Críticas de los lectores:
Diego_: Aunque me parece un tema muy macabro y desagradable por estar basado en un hecho real, este escritor ha analizado este terrible suceso de forma muy respetuosa y sin morbo alguno. Yo, como estudiante de psicología que soy, he aprendido mucho con sus análisis. Nos aporta el otro lado de la historia, vista desde los ojos de cada uno de los protagonistas. LO RECOMIENDO PARA ESTUDIANTES DE PSICOLOGÍA

domingo, 9 de agosto de 2009

Opinión
Prohibido prohibir
Mario Vargas Llosa Para LA NACION

Hace ya de esto algunos años vi en París, en la Televisión Francesa, un documental que me quedó grabado en la memoria y cuyas imágenes, de tanto en tanto, actualizan los sucesos cotidianos con restallante vigencia.
El documental describía la problemática de un liceo en las afueras de París, uno de esos barrios donde familias francesas empobrecidas se codean con inmigrantes de origen subsahariano, latinoamericano y árabes del Magreb. Este colegio secundario público, cuyos alumnos, de ambos sexos, constituían un arco iris de razas, lenguas, costumbres y religiones, había sido escenario de violencia: golpizas a profesores, violaciones en los baños o corredores, enfrentamientos entre pandillas a navajazos y palazos, y, si mal no recuerdo, hasta tiroteos. No sé si de todo ello había resultado algún muerto, pero sí muchos heridos, y en los registros al local la policía se había incautado de armas, drogas y alcohol. El documental no quería ser alarmista, sino tranquilizador, mostrar que lo peor había ya pasado y que, con la buena voluntad de autoridades, profesores, padres de familia y alumnos, las aguas se estaban sosegando. Por ejemplo, con inocultable satisfacción, el director señalaba que gracias al detector de metales recién instalado, por el cual debían pasar ahora los estudiantes al ingresar al colegio, se decomisaban las manoplas, cuchillos y otras armas punzo-cortantes. Así, los hechos de sangre se habían reducido de manera drástica. Se habían dictado disposiciones de que ni profesores ni alumnas circularan nunca solos, ni siquiera para ir a los baños, siempre al menos en grupos de dos. De este modo se evitaban asaltos y emboscadas. Y, ahora, el colegio tenía dos psicólogos permanentes para dar consejo a los alumnos y alumnas -casi siempre huérfanos, semihuérfanos, y de familias fracturadas por la desocupación, la promiscuidad, la delincuencia y la violencia de género- inadaptables o pendencieros recalcitrantes.
Lo que más me impresionó en el documental fue la entrevista a una profesora que afirmaba, con naturalidad, algo así como: " Tout va bien, maintenant, mais il faut se débrouiller " ("Ahora todo anda bien, pero hay que saber arreglárselas"). Explicaba que, a fin de evitar los asaltos y palizas de antaño, ella y un grupo de profesores se habían puesto de acuerdo para encontrarse a un hora justa en la boca del metro más cercana y caminar juntos hasta el colegio.
De este modo el riesgo de ser agredidos por los voyous (golfos) se enanizaba. Aquella profesora y sus colegas, que iban diariamente a su trabajo como quien va al infierno, se habían resignado, aprendido a sobrevivir y no parecían imaginar siquiera que ejercer la docencia pudiera ser algo distinto a su vía crucis cotidiano.
En esos días terminaba yo de leer uno de los amenos y sofísticos ensayos de Michel Foucault, en el que, con su brillantez habitual, el filósofo francés sostenía que, al igual que la sexualidad, la psiquiatría, la religión, la justicia y el lenguaje, la enseñanza había sido siempre, en el mundo occidental, una de esas "estructuras de poder" erigidas para reprimir y domesticar al cuerpo social, instalando sutiles pero muy eficaces formas de sometimiento y enajenación, a fin de garantizar la perpetuación de los privilegios y el control del poder de los grupos sociales dominantes.
Bueno, pues, por lo menos en el campo de la enseñanza, a partir de 1968 la autoridad castradora de los instintos libertarios de los jóvenes había volado en pedazos.
Pero, a juzgar por aquel documental, que hubiera podido ser filmado en otros muchos lugares de Francia y de toda Europa, el desplome y desprestigio de la idea misma del docente y la docencia -y, en última instancia, de cualquier forma de autoridad- no parecía haber traído la liberación creativa del espíritu juvenil, sino, más bien, convertido a los colegios así liberados, en el mejor de los casos, en instituciones caóticas y, en el peor, en pequeñas satrapías de matones y precoces delincuentes.
Es evidente que Mayo del 68 no acabó con la "autoridad", que ya venía sufriendo hacía tiempo un proceso de debilitamiento generalizado en todos los órdenes, desde el político hasta el cultural, sobre todo en el campo de la educación. Pero la revolución de los niños bien, la flor y nata de las clases burguesas y privilegiadas de Francia, quienes fueron los protagonistas de aquel divertido carnaval que proclamó como eslogan del movimiento "¡Prohibido prohibir!", extendió al concepto de autoridad su partida de defunción. Y dio legitimidad y, por qué no, glamour a la idea de que toda autoridad es sospechosa, perniciosa y deleznable y que el ideal libertario más noble es desconocerla, negarla y destruirla. El poder no se vio afectado en lo más mínimo con este desplante simbólico de los jóvenes rebeldes que, sin saberlo la inmensa mayoría de ellos, llevaron a las barricadas los ideales iconoclastas de pensadores como Foucault. Baste recordar que en las primeras elecciones celebradas en Francia después de Mayo del 68, la derecha gaullista obtuvo una rotunda victoria.
Pero la autoridad, en el sentido romano de auctoritas , no de poder sino, como define en su tercera acepción el diccionario de la RAE, de "prestigio y crédito que reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia", no volvió a levantar cabeza. Desde entonces, tanto en Europa como en buena parte del resto del mundo, son prácticamente inexistentes las figuras políticas y culturales que ejercen aquel magisterio, moral e intelectual al mismo tiempo, de la "autoridad" clásica y que encarnaban a nivel popular los maestros, palabra que entonces sonaba tan bien porque se asociaba al saber y al idealismo. En ningún campo ha resultado todo esto tan grave y tan catastrófico para la cultura como en lo relacionado con la educación.
El maestro, despojado de credibilidad y autoridad, convertido en muchos casos en representante del poder represivo, es decir en el enemigo al que, para alcanzar la libertad y la dignidad humana, había que resistir, e, incluso, abatir, no sólo perdió la confianza y el respeto sin los cuales era prácticamente imposible que cumpliera eficazmente su función de educador -de transmisor tanto de valores como de conocimientos- ante sus alumnos, sino de los propios padres de familia y de filósofos revolucionarios que, a la manera del autor de Vigilar y castigar , personificaron en él uno de esos siniestros instrumentos de los que -al igual que los guardianes de las cárceles y los psiquiatras de los manicomios- se vale el establecimiento para embridar el espíritu crítico y la sana rebeldía de niños y adolescentes.
Muchos maestros, de muy buena fe, se creyeron esta degradante satanización de sí mismos y contribuyeron, echando baldazos de aceite a la hoguera, a agravar el estropicio haciendo suyas algunas de las más disparatadas secuelas de la ideología de Mayo del 68 en lo relativo a la educación, como considerar aberrante desaprobar a los malos alumnos, hacerlos repetir el curso, e, incluso, poner calificaciones y establecer un orden de prelación en el rendimiento académico de los estudiantes, pues, haciendo semejantes distingos, se propagaría la nefasta noción de jerarquías, el egoísmo, el individualismo, la negación de la igualdad y el racismo.
Es verdad que estos extremos no han llegado a afectar a todos los sectores de la vida escolar, pero una de las perversas consecuencias del triunfo de las ideas -de las diatribas y fantasías- de Mayo del 68 ha sido que a raíz de ello se ha acentuado brutalmente la división de clases a partir de las aulas escolares.
La enseñanza pública fue uno de los grandes logros de la Francia democrática, republicana y laica. En sus escuelas y colegios, de muy alto nivel, las oleadas de alumnos gozaban de una igualdad de oportunidades que corregía, en cada nueva generación, las asimetrías y los privilegios de familia y clase, abriendo a los niños y jóvenes de los sectores más desfavorecidos el camino del progreso, del éxito profesional y del poder político.
El empobrecimiento y desorden que ha padecido la enseñanza pública, tanto en Francia como en el resto del mundo, han dado a la enseñanza privada, a la que por razones económicas tiene acceso sólo un sector social minoritario de altos ingresos, y que ha sufrido menos los estragos de la supuesta revolución libertaria, un papel preponderante en la forja de los dirigentes políticos, profesionales y culturales de hoy y del futuro.
Nunca tan cierto aquello de "nadie sabe para quién trabaja". Creyendo hacerlo para construir un mundo de veras libre, sin represión, ni enajenación ni autoritarismo, los filósofos libertarios, como Michel Foucault y sus inconscientes discípulos, obraron muy acertadamente para que, gracias a la gran revolución educativa que propiciaron, los pobres siguieran pobres, los ricos, ricos, y los inveterados dueños del poder, siempre con el látigo en las manos.
OpiniónProhibido prohibir

Mario Vargas Llosa

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lanacion.com Opinión S?do 8 de agosto de 2009

viernes, 26 de junio de 2009

ITUZAINGO

Buscan prevenir la violencia en las escuelas del distrito

18:23 | Viernes | Junio 2009

En la Escuela Nº 1 se realizó la presentación del Programa "Ituzaingó por la Paz: Hacia una Sociedad sin Violencia" destinado a prevenir la violencia escolar a través de acciones que se desarrollarán en las instituciones educativas.

por Administrador


El Subsecretario de Promoción Social y Políticas Culturales, Ricardo Castro y la Inspectora Jefe Distrital, Marcela Cabadas, tuvieron a su cargo el lanzamiento del programa impulsado en forma conjunta por el Gobierno Municipal, el Consejo Escolar y la Jefatura de Inspección Distrital.

La primera parte del encuentro consistió en la explicación de los objetivos y líneas de trabajo que aspiran a “brindar herramientas a los docentes que sirvan para encarar la problemática de la violencia teniendo en claro que la cuestión es pluricausal, es decir, que no se puede descartar que los fenómenos surgen de una cuestión social”, según lo expuso el Subsecretario de Promoción Social y Políticas Culturales, Ricardo Castro.

Asimismo, Castro señaló que la escuela es “una caja de resonancia de lo que pasa afuera y por ello enfocamos como objetivos primordiales la participación, la solidaridad y la cooperación de todos los actores que forman parte de la institución”.

Acompañados por el Centro de Orientación Familiar y la Coordinadora de los programas de Construcción de Ciudadanía y del Observatorio de Violencia en las Escuelas del Ministerio de Educación de la Nación, Lic. Mara Brawer, el Subsecretario Ricardo Castro y la Inspectora Jefa Distrital, Marcela Cabadas, coincidieron en que la implementación del programa parte de un “esfuerzo mancomunado” que tiene como eje trabajar a través de actividades recreativas que estimulen la reflexión y la actitud crítica de los alumnos.

En ese sentido, Cabadas destacó que la importancia del proyecto radica, entre otras cosas, en la inclusión del nivel inicial en las acciones. “Tomamos el arte como una de las estrategias de trabajo, porque sabemos que a través del arte los chicos pueden expresarse desde otro lugar”.

Además, desarrolló dos de las actividades que forman parte de “Ituzaingó por la Paz…” que son los talleres de Cine Debate y Ajedrez para alumnos. Respecto de este último recalcó que su elección se debe a que “es un juego que hace a la reflexión, al pensar antes de actuar y a la convivencia plena. Además pretendemos que el Ajedrez posibilite una interacción entre las distintas generaciones, abuelos, padres e hijos”, agregó la Inspectora.

A continuación, tuvo lugar la disertación de Mara Brawer quien afirmó que en el Observatorio de Violencia en las Escuelas se trabaja en la investigación del fenómeno para “tener una información fuerte y fidedigna para poder diseñar estrategias de prevención y abordaje del problema en las escuelas, acompañando de esa manera las políticas públicas como la de este municipio que está realizando una tarea muy interesante y necesaria”.

Luego, agradeció al Intendente Alberto Descalzo por la invitación y comenzó su disertación sobre “Construcción de la Ciudadanía en la Escuela. Estrategia de Intervención y Resolución de Problemas”, frente al auditorio de alumnos, docentes y directivos que asistieron a la jornada.

“Como ustedes saben el tema de violencia es un fenómeno de mucha preocupación para la sociedad y la visión que los medios de comunicación le han dado a ciertos episodios de violencia en las escuelas han instalado fuertemente el tema en la agenda de todos. Pero de igual forma quiero remitirme a un importante estudio que estuvimos haciendo y demuestra que la escuela sigue siendo un espacio de no violencia”, desarrolló Brawer en el comienzo de su alocución.

Vale aclarar, que otra de las acciones implementadas a partir del programa es la capacitación que ya se está ofreciendo para diferentes escuelas públicas y privadas.

PREOCUPANTE . Un alumno baleado y otro con fractura en la cabeza (Entre Ríos)El diario online.
Dos graves hechos de violencia en escuelas de Paraná ciudad

En uno de los casos, un alumno era esperado a la salida por el agresor que lo baleó. En el otro, también al egreso escolar, estudiantes y vecinos generaron una trifulca que dejó como saldo a un adolescente con traumatismo de cráneo.

El hecho donde resultó un joven baleado ocurrió cuando alumnos de la Escuela San Antonio Gianelli, de barrio San Agustín, se retiraban del establecimiento y el agresor esperaba frente al colegio, narraron personas ligadas a la escuela. El episodio, en el que un joven recibió un disparo en una mano, generó “mucha preocupación” a las autoridades escolares. La profesora María Laura Permayú, vicedirectora de la escuela ubicada en Anacleto Medina, contó en declaraciones concedidas a Canal 11, que la violenta y confusa situación ocurrió aproximadamente a las 11.15 de ayer.
“Observamos que en la plaza, frente a la escuela, un chico menor de edad, de 15 años, hiere con un arma a un alumno nuestro”, dijo la docente, para luego escapó del lugar.
Según explicó la profesora, la herida provocada al alumno se produjo en una de sus manos. El herido dijo que a los profesores que lo asistieron que “tenía la mano en el bolsillo y el agresor, aparentemente quería herirlo en la pierna”, dijo Permayú y agregó que afortunadamente el impacto de bala “fue superficial”, señaló.
El joven de 15 años que recibió el disparo por parte de otro adolescente de la misma edad fue derivado al centro asistencial del barrio donde le extrajeron el proyectil y, según indicó la directiva, en el hecho tomó intervención la Comisaría Novena.
Al referirse a las causas del violento incidente, la profesora sostuvo: “no sabemos claramente qué es lo que pasó”, y aclaró que “el chico agresor no es alumno de la escuela”.

Según trascendió, los motivos serían por una diferencia entre los jóvenes. “Por ahí tienen problemas y encuentran el momento de ajustar cuentas o arreglar situaciones, pero no podemos especificar con certeza que ello, haya sido la causa de la agresión”, sostuvo Permayú .
La vicedirectora de la escuela Privada Gianelli del Barrio Anacleto Medina subrayó que el hecho genera “mucha preocupación” en la comunidad educativa y en el barrio. “Es una escuela con más de 600 alumnos –681- y estas situaciones de disparos, si bien no son habituales, se están dando con demasiada frecuencia”, afirmó, al tiempo que apuntó que la Policía tuvo la intención de intervenir inmediatamente. “No pudieron actuar con celeridad porque no tenía patrullero”, explicó Permayú.
La docente aclaró que acordaron con efectivos de la Comisaría Novena que se “realicen rondas en los horarios claves de la escuela, pero estamos desprotegidos y muy preocupados”, sentenció la autoridad escolar.

Golpeado e internado


Un adolescente padeció fractura de cráneo en una pelea a la salida de una escuela nocturna en otro lamentable hecho de violencia que tiene escenarios impensados, como lo son los ámbitos escolares.
Un fuerte cruce verbal entre alumnos avanzó con la llegada de sus familiares a la puerta de la institución y la pelea se transformó en una gresca generalizada. Como saldo, un chico de 13 años fue internado con fractura de cráneo en el hospital San Roque con lesiones de consideración que obligaron a cuidados intensivos. Los autores habrían sido identificados.


Artículos

Organizan peleas de mujeres en escuelas de Huachinango

Alejandro Castelán / El Sol de Puebla

viernes, 26 de junio de 2009


HUAUCHINANGO, Pue.- La violencia que se vive a diario, ahora se ve reflejada en los alumnos de la Escuela Secundaria "Lic. Benito Juárez", quienes organizan peleas entre mujeres al terminar las clases para ver quién es la mejor del grupo, las peleas son grabadas por los estudiantes y enviadas al portal de Internet de YouTube.

De acuerdo con la especie que corre entre los escolapios, es en el transcurso del día en la institución cuando los alumnos por alguna diferencia sin mayor importancia, las más de las veces, amenazan con el clásico "nos vemos a la salida", de igual manera las humillaciones entre estudiantes adolescentes son cotidianas y sólo esperan salir de las aulas para buscar algún lugar medianamente discreto, darse el valor y provocar verdaderas batallas campales, donde incluso algunos tienen que ser llevados al doctor para curar los golpes.

Sin embargo, ante los avances tecnológicos de la época, los alumnos cargan modernos teléfonos celulares, graban las peleas para después mandarlas vía Internet al portal de YouTube, esto es posible gracias a los teléfonos celulares con cámara de video y quienes presencian o protagonizan peleas a golpes entre alumnos, tienen la oportunidad de mostrarlas a todo el mundo, acompañadas de comentarios violentos, según se puede apreciar en el siguiente video.

Espectadores de los hechos, vecinos, hombres y mujeres, adultos, se quedaron pasmados de tanta violencia entre estos menores de edad, como lo sucedido en el Primer Callejón de la avenida Rafael Cravioto alrededor de las 19:00 horas, en donde un grupo de al menos 80 alumnos protagonizaron una pelea campal entre mujeres, mientras sus compañeros los grababan con teléfonos celulares. Allí presente estaba un elemento de la Policía de Seguridad Pública Municipal, quien aunque trató de interrumpir la gresca, más tardaba en separar a algunas de las estudiantes enfurecidas que otras por otro lado comenzaban una nueva gresca, por lo que ante tanto alboroto no pudo hacer nada para detener a la muchedumbre de estudiantes, por lo que, vía radio, pidió apoyo a sus compañeros, quienes llegaron de inmediato, sin embargo, los estudiantes dada su agilidad se dispersaron, desapareciendo por las calles aledañas.

Destaca el hecho de que hay más de una decena de videos con peleas entre mujeres en la página de Internet arriba mencionada al igual que otras especializadas en alumnos del CBTIS 86 o el Colegio de Bachilleres, ampliamente documentados en el ciberespacio. Cabe señalar que el fenómeno de los videos violentos de estudiantes se repite en otras ciudades de México, como Monterrey, Guadalajara y Saltillo, pues tanto en YouTube como en otros portales de videos, como Yahoo! y La Jaula, se puede encontrar el mismo tipo de escenas.

Sin embargo, expertos consultados estiman que uno de cada cuatro estudiantes padece maltratos en la escuela o indiferencia en sus hogares.

Asimismo la intimidación y la violencia entre estudiantes pueden causar ansiedad, depresión, bajo rendimiento, deserción escolar, incluso, en casos extremos, ideas e intentos suicidas, sin que las autoridades escolares se percaten de esta situación y menos traten de combatirla con orientación psicológica.

En función de lo que hemos estado hablando: Para pensar el valor de los medios de comunicación (fundamentalmente Internet) en la violencia.

El lugar de los ADULTOS frente a los actos de violencia de los adolescentes. (Según el articulo “se quedaron pasmados” y el colegio “no se percata de la situación”)

Artículos

Invetigador de la UV reprueban operativo mochila




Escrito por SPI/ ElGolfo.Info

Jueves, 25 de Junio de 2009 20:42

Los llamados “operativos mochila” y los cateos a los estudiantes como medidas para resolver o reducir la violencia en las escuelas son soluciones de mentes estrechas porque se hacen sin un diagnóstico claro y basado en datos confiables, sostuvo el investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Miguel Ángel Casillas Alvarado.

“Se habla de un incremento de la violencia en escuelas, pero es un fenómeno que no se mide de una manera seria y sistemática; entonces, se carece de información para hacer un diagnóstico apropiado y, por consecuencia, no se puede aplicar una estrategia efectiva para combatirlo”, dijo.

Durante la conferencia “La violencia en las escuelas”, que formó parte del seminario La incivilidad, la inseguridad, la reforma policiaca y la participación ciudadana en México, el Director del Instituto de Investigaciones en Educación de la UV explicó que el fenómeno de violencia en escuelas es sumamente complejo.


Tanto en sus causas como en sus derivaciones, pero recalcó que en la actualidad la escuela es la principal instancia de socialización (como un proceso sistemático, constante y legítimo) ya que la Iglesia, e incluso la familia, por muchas circunstancias dejaron de realizar esa labor.


“En principio habría que reconocer que cualquier forma de educación es un acto de violencia porque se trata de la imposición de una visión de la realidad, de la apropiación de un lenguaje, además de normas y valores sociales (que en el caso de nuestra sociedad pueden ser xenófobos, machistas, homofóbicos, etcétera), y porque la socialización implica una cancelación del individuo”, explicó.

Casillas Alvarado dijo que es necesario distinguir los tipos de violencia que se suscitan en las escuelas: la violencia regular (la relacionada con el orden escolar, las disciplina y los castigos por determinadas conductas) y la violencia entre agentes institucionales (la que se da entre alumnos, ya sea individuos o grupos; entre alumnos y profesores; y la que se da hacia los agentes educativos e instituciones escolares, denominada antiescolar).

“Otro punto importante es distinguir entre violencia y delincuencia: no es lo mismo una acción defensiva, el resentimiento social, los movimientos sociales y contraculturales que usan la violencia como medio de expresión, que la acción organizada que tiene como finalidad delinquir; estos dos fenómenos tienen causas y orígenes distintos”, dijo.

Sobre los escenarios futuros, el investigador sostuvo que se puede caer en la tentación de la restauración de la época tradicional, que las cosas vuelvan a ser como fueron, que se opte por la represión y criminalización de la protesta social, la reafirmación del modelo cultural de la clase dominante y la afirmación del modelo carcelario estadounidense basado en la privatización de las prisiones.


“La otra opción sería el diálogo social, entendido como un intercambio abierto, que fije las bases democráticas de acuerdo social y que ayude a enfrentar el problema de forma colectiva”, aseguró.

domingo, 21 de junio de 2009

critica de la argentina 17
Jueves 4 de junio de 2009 sociedad
Furioso, golpeó a la profesora de su hija
La alumna se había lastimado en una clase de Educación Física. El padre no esperó a recibir explicaciones. Tras la agresión, fue
detenido por la policía. La docente deberá pasar tres meses con licencia para recuperarse. Un fenómeno cada vez más frecuente.
ocurrió en una escuela de córdoba. le dejó un ojo en compota y los dientes flojos
Los episodios de violencia entre
jóvenes nos asombran y nos
indignan, más aún si suceden en
la escuela. Pero la violencia no es
patrimonio de los jóvenes. El padre
de la alumna que golpeó a su maestra
es una muestra. En esta semana,
candidatos a legisladores recibieron
insultos en medio de su campaña.
Frente a estos hechos, distintos
sectores políticos los repudiaron,
pero más de uno deja traslucir una
justificación a esta conducta. En lo
que va del año, adultos al frente del
volante fueron la principal causa de
muertes no naturales. Las agresiones
entre hinchas son una constante en el
fútbol.
Los jóvenes aprenden más de lo que
hacemos que de lo que decimos. Si los
adultos no aprendemos a controlar
nuestra ira, si no somos capaces de
encontrar modos alternativos para
resolver conflictos, ¿cómo podemos
pedirles a los jóvenes que lo hagan?
En una calle del conurbano, puede
leerse la frase: “Ningún pibe nace
chorro”. Lo mismo podría decirse de
la violencia. Violento no se nace, sino
que se hace. Y como adultos, tenemos
que preguntarnos si con nuestros
actos no estamos educando a las
nuevas generaciones en la violencia.
*Coordinadora del Observatorio Argentino
de Violencia en las Escuelas.
Leo la nota con la sorpresa que
conlleva una situación donde
un padre va a pedir explicaciones
sobre un accidente común y termina
destrozando a la docente. Conozco
muy bien este tipo de lesiones
porque coordino el Departamento de
Psicología del Club Independiente.
Si el accidente es algo que no fue
premeditado y mucho menos obra
de un descuido de la docente, qué
ejemplo pretende darle el padre a su
hija con un acto de violencia.
Entiendo que este padre, con serias
perturbaciones psíquicas, trató de
imponer la autoridad a través de la
ley del talión, aunque aumentada en
grado sumo. No quiero imaginar lo
que debe estar pensando y sintiendo la
hija: desprotección, dolor, vergüenza,
humillación, y sobre todo, falta de
confianza no en la docente, sino en su
propio padre, ya que no podrá contar
con él para que la defienda ante otra
situación, ni tampoco confiar en sus
consejos ni enseñanzas con respecto
a cómo entender los problemas en
la dimensión que verdaderamente
tienen.
Esta situación también nos
habla de la desprotección de los
docentes y de la necesidad de trabajo
interdisciplinario sobre cómo abordar
a los alumnos y a sus familias.
*Psicóloga y especialista en adolescencia.
Violento se hace El pésimo ejemplo OpiniÓn OpiniÓn
Lic. Mara Brawer* Marta Dávila*
Una chica de 17 años se
quebró la muñeca en
una clase de Educación
Física. Enfurecido, su padre se
presentó en el colegio a pedir
explicaciones. Dijo que quería
hablar con la directora. La profesora
Marcia Miotti de Monguillot
le explicó que iba a tener que
esperar, que en ese momento no
podía atenderlo. “Vos no me entendés”,
dijo entonces el hombre.
Y sin esperar respuesta alguna,
arremetió a puñetazos y patadas
contra la docente, que ahora deberá
tomar tres meses de licencia
médica para recuperarse de
los golpes y heridas. El episodio
ocurrió el martes en el Instituto
Provincial de Educación Media
(IPEM 63) de San Francisco del
Chañar, a 200 kilómetros de Córdoba,
y se suma a un fenómeno
cada vez más frecuente: el de los
docentes increpados por padres
que no comparten las decisiones
que toman en cuanto a la educación
de sus hijos.
Ramón Sánchez, el padre en
cuestión, había llegado al colegio
acompañado por su esposa y su
hija. Tras el episodio de violencia
fue detenido por la policía, acusado
de “lesiones graves”. El comisario
Dante Herrera, a cargo
de la departamental Sobremonte,
enumeró los antecedentes de violencia
que ya tenía el hombre en
su prontuario: “Fue acusado por
delitos de lesiones leves, agresiones
físicas, y hasta denuncias de la
esposa por violencia doméstica”.
La docente agredida relató:
“Este señor se fue enojando y
en un momento lo tuve encima.
Me agarró de los pelos, me pegó
una trompada y luego un rodillazo.
Yo me caí y, ya en el piso,
me pateó. La secretaria intentó
pedir auxilio y él se le fue encima.
Yo comencé a gritar y vino la
directora. Si no llegaba nadie a
ayudarme, me podría haber matado.
La esposa y la nena no sabían
qué hacer para disculparse.
La mujer me dijo: ‘Así es como
me golpea a mí’ y la nena sólo
lloraba”, contó la profesora, que
nació en Córdoba y desde hace
28 años trabaja en San Francisco
de Chañar, una localidad de
3.500 habitantes.
El comisario Herrera describió
que todo comenzó cuando
el hombre de 43 años llegó con
su mujer y su hija al colegio:
“Le pidió explicaciones sobre
el accidente de la chica y cuando
la mujer intentó hablarle
este hombre no se conformó y
se abalanzó sobre la mujer y le
dio un golpe de puño. Después
la arrastró de los pelos y le pegó
una patada en la cara. La directora
y una secretaria vieron lo
que sucedía y buscaron llamar
a la policía. En eso, Sánchez les
quitó el teléfono, lo dejó descolgado
y se fue corriendo”. La directora
insistió y llamó de nuevo
a los efectivos, que llegaron y
constataron lo que ocurría. La
orden de la Justicia llegó por la
tarde y la policía fue a buscarlo a
su casa, donde lo detuvo. Su mujer,
María Rosa Torres, tampoco
ofreció resistencia para que lo
llevaran.
“Yo jamás lo empujé ni lo
toqué. Es una persona violenta,
ya tiene decenas de causas
abiertas. Era docente pero por
carpeta psiquiátrica dejó. Estuvo
internado en psiquiátricos”,
insistió la profesora, que aseguró
que cuando se lo cruzaba lo
saludaba pero “si podía evitarlo,
mucho mejor”. Ahora tiene miedo:
“El dolor físico se me va a ir,
pero me queda el temor. Espero
no encontrármelo más. Tengo
miedo de que si sale en libertad
tome represalias contra mi familia”.
Sin embargo, después con la
policía, la mujer de Sánchez minimizó
todo y dijo que se trató
de una confusión: “En el colegio
nos atendió la regente. Nos dijo
que no estaba la directora y que
volviéramos a la tarde. Le dije
a mi marido que nos fuéramos.
En ese momento nos pidió que
nos quedáramos y le preguntamos
por qué nos atendía de esa
manera. Entonces, ella se enojó,
empujó a mi marido y le cerró
la puerta en la cara. Nos echó
como si fuéramos un perro. Mi
esposo se dio vuelta y le asestó
sin querer un golpe en la cara.
Tomé a mi marido y nos fuimos
afuera”, dijo Torres.
Cuando revisó a la docente
en la policía, la doctora María
del Rosario Jara Fernández no
opinó lo mismo y anotó: “Traumatismo
en el ojo izquierdo,
hematoma en los labios, ablandamiento
de los dientes superiores,
traumatismo de nariz,
arrancamiento de cabello y una
posible fractura de tabique”.
En la escuela informaron que
a Miotti le dieron 60 días de
curación y otros 20 de inhabilitación
laboral para que se recupere.
Sánchez, por su parte,
quedó detenido a disposición
de la Fiscalía de Instrucción de
Deán Funes.

miércoles, 17 de junio de 2009

viernes, 5 de junio de 2009

DISCONTINUIDAD ENTRE AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA
ESPACIO MADRILEÑO DE PSICOANÁLISIS CON NIÑOS

Nueva Red Cereda
Martes, 9 de Junio 20,45 hs.
Respuestas sintomáticas de los jóvenes frente a la sexualidad."La agresividad no es la violencia"
Interviene: Javier Garmendia
Coordina: Ana Lía Gana

DISCONTINUIDAD ENTRE AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA


La agresividad es constitutiva de la primera individuación del sujeto. Jacques Lacan aborda la noción de agresividad en sus Escritos, lo hace en una serie de tesis, que nos van mostrando la dimensión fundamentalmente imaginaria de esta noción.En la IV tesis leemos lo siguiente: La agresividad es la tendencia correlativa de un modo de identificación que llamamos narcisista y que determina la estructura formal del yo del hombre y del registro de entidades característico de su mundo. Para comprender la naturaleza de la agresividad en el hombre y su relación con el formalismo de su yo y de sus objetos, Lacan nos sugiere acomodar nuestro pensamiento a una especie de encrucijada estructural. Esta encrucijada no es otra que la del estadio del espejo, en donde el individuo humano se fija en una imagen que lo enajena a sí mismo, aquí se origina la organización pasional a la que llamará su yo. Por lo tanto, esta forma a la que llamamos yo, se cristaliza entonces en una tensión conflictual interna al sujeto, que determina el despertar de su deseo por el objeto del deseo del otro: aquí el concurso primordial se precipita en competencia agresiva, y de ella nace la triada del prójimo, del yo y del objeto.Tenemos así una noción de agresividad correlativa de la estructura narcisista del sujeto constitutiva de la primera individuación, es decir una identificación primaria que estructura al sujeto como rivalizando consigo mismo, tensión imaginaria que se reacomodará en las vicisitudes del complejo de Edipo y por la función pacificante del ideal del yo. En esta misma tesis, Lacan, resalta esta función pacificante del ideal del yo y su conexión con la normatividad cultural, ligada desde los albores de la historia a la imago del padre. Trae de nuevo “Tótem y Tabú” de Freud y el alcance que sigue teniendo, en cuanto que hace derivar del acontecimiento mitológico, a saber el asesinato del padre, la dimensión subjetiva que le da su sentido, la culpabilidad.Aquí nos encontramos con un acto violento, violencia fundadora, pues la necesidad de participación, que neutraliza el conflicto inscrito después del asesinato en la situación de rivalidad entre hermanos, es el fundamento de la identificación con el Tótem paterno. Precisamente esta identificación edípica es aquella por la cual el sujeto podrá trascender su agresividad primordial.Destacamos entonces una configuración imaginaria de la agresividad por un lado y una inscripción simbólica de la violencia por otro. Dicho de otro modo, la agresividad no da cuenta del acto violento, la agresividad primordial constitutiva del sujeto no podría fundamentar la barbarie. Comprender el fenómeno de la violencia nos llevará necesariamente a situarla en el interior mismo del lazo social, en su constitución. Orden social, que como señala Lacan en la Tesis V, da un lugar preeminente a la agresividad hasta el punto de confundirla habitualmente en la moral media con la virtud de la fuerza, y añade que esta promoción del yo en nuestra existencia conduce, conforme a la concepción utilitarista, a realizar cada vez más al hombre como individuo, es decir en un aislamiento del alma cada vez más emparentado con su abandono original; es a este ser a quien nuestra tarea cotidiana consiste en abrir de nuevo la vía de su sentido en una fraternidad discreta por cuyo rasero somos siempre demasiado desiguales.
Javier Garmendia

viernes, 29 de mayo de 2009

El Liberal 29.5.09
Santiago
Herramientas
MIRADA - Mario Goldenberg, del Observatorio Nacional que trata la problemática
“La violencia escolar es síntoma del malestar de la época en que vivimos”
Perspectiva. El especialista sostuvo que la agresión en las aulas es el reflejo de la sociedad, pero aclaró que tiene particularidades propias. Dice que la escuela se ha vuelto más importante que la familia y que hay que buscar cómo canalizar la violencia.
Mario Goldenberg es psicoanalista, docente e investigador, y en la actualidad integra el Consejo Asesor del Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas del Ministerio de Educación de la Nación, junto a profesionales de otras áreas. Antes de ofrecer esta tarde una conferencia en la Universidad Nacional de Santiago del Estero (Unse) habló con EL LIBERAL respecto de esta problemática urgente, que requiere el compromiso de toda la sociedad. Últimamente ha empezado a decirse que la violencia escolar no empieza en la escuela, sino que es algo que viene de afuera y repercute en la institución ¿Esto es así? Hay cuestiones particulares y generales. En la actualidad, la autoridad del docente ha declinado, pero también la de los padres, la de los políticos y la de los médicos. Esto es un problema social que se refleja en la escuela. Pero hay una particularidad, que es que la escuela es el lugar donde se intenta transmitir ideales en ciertas cuestiones éticas. En la actualidad, es quizás un lugar más importante que la familia misma, porque por ahí, en su casa, los padres no están nunca y es en la escuela donde socializan e interactúan con los adultos que los forman. Pero en vez de ser un lugar donde se pueda trasmitir un modo de convivencia, aparece la ruptura. ¿Qué otros factores inciden aparte del problema de la autoridad? La violencia se ha constituido en un tema mediático por lo espectacular de ciertos episodios que de vez en cuando ocurren, como la masacre de Virginia Tech o el caso de Carmen de Patagones. Hay un episodio que sucedió en Rosario, en una escuela técnica, donde los alumnos rompieron todo en el aula, lo filmaron y subieron el vídeo a youtube. Es un caso en el que no hay ninguna protesta y el objetivo es divertirse. Creo que hay mucho de eso. Ahí hay que pensar qué lugar tiene el prójimo y cada sujeto. ¿Qué soluciones posibles se ven a este tema desde el Observatorio de Violencia Escolar? Hay una cuestión importante que son los códigos de convivencia. La idea es que en cada escuela se pueda constituir un código o un reglamento, pero que incluya a toda la comunidad, a docentes, no docentes, padres y alumnos. He visto códigos de convivencia y reglamentos y, evidentemente, hay que trabajar para mejorarlos, porque de lo que se trata es de organizarse y no de castigar.
La conferencia de Goldenberg tendrá lugar hoy, desde las 20, en el aula 19 de la Facultad de Humanidades de la Unse.

domingo, 24 de mayo de 2009



.Editorial

La escuela y la paternidad responsable
La violencia escolar es motivo de permanente preocupación. De allí que sean positivas las iniciativas tendientes a establecer la responsabilidad paterna en los hechos que provoquen sus hijos en la escuela. Los mayores no pueden eludir su responsabilidad.

sábado, 23 de mayo de 2009

La situación planteada con motivo de los actos de violencia -moral y física- que se producen en los colegios, ha sido motivo de preocupación de la sociedad y ha alcanzado también a los niveles de Gobierno y Legislatura.

Es coherente la intención de las autoridades escolares de establecer, entre las prioridades, la contención del chico en el colegio, pero se han dado casos en que la gravedad de la situación ameritaba otro tipo de medidas, como el cambio de turno o de establecimiento.

En ese marco, resulta interesante la intención de establecer medidas correctivas que alcancen también a los progenitores, con el objetivo de que se conforme una idea de paternidad responsable, que tenga incidencia en el ámbito de la educación.

Según se ha informado, en la Legislatura provincial se está trabajando en una ley provincial de Convivencia Escolar, que definiría sanciones para los alumnos y también para los padres, en los casos de chicos con problemas en el colegio. De concretarse tal iniciativa, nuestra provincia sería la tercera en el país en contar con una norma legal de este tipo, después de Río Negro y Buenos Aires.

Esa ley de convivencia tiene directa relación con otra, calificada de “paternidad responsable”, destinada a evitar que los niños abandonen los estudios antes de cumplir con los niveles obligatorios, es decir el ciclo secundario, de acuerdo con lo determinado por la nueva ley de educación nacional.

El tema de la violencia escolar ha sido abordado en numerosas oportunidades, tanto desde el Gobierno como desde el ámbito legislativo. Se anunció en su oportunidad desde el Poder Ejecutivo que podría implementarse la incorporación de la figura del auxiliar docente en el grado, lo que de hecho significaba un segundo maestro en el aula, para un mejor control de los alumnos.

Mientras, en la Legislatura se presentó un proyecto que propone la creación de un programa integrado de reducción de conductas violentas e inclusión de jóvenes en el sistema educativo, que tiene por objetivo recuperar la paz en el ámbito escolar, reduciendo las causas de violencia. En esencia, se busca incluir a los jóvenes en forma permanente e ininterrumpida en el sistema escolar.

Si nos atenemos al texto de las iniciativas parlamentarias, no quedan dudas de que la propuesta actual, tendiente a mejorar la convivencia y a impulsar la paternidad responsable se adapta más a las necesidades educacionales.

Porque se alude directamente a los deberes del padre, o tutor, respecto de los hechos ilícitos realizados por sus hijos, donde se incluyen agresiones y deterioros voluntarios de los bienes materiales de las escuelas públicas y otorga facultades al juez para ponderar la falta cometida y la cuantía de la pena a aplicar.

Fija también que, en casos de reincidencia, la pena para el adulto podría alcanzar la multa, el arresto o la pérdida de los beneficios económico-sociales en caso de que los reciba.

También se impone a los padres la obligación de acudir al colegio cuando sean convocados y plantea “cambios de escenarios” (cambio de turno, de curso y hasta de escuelas) en los casos de que los alumnos hubieran cometido faltas graves, como portar armas, drogas o protagonizar hechos violentos.

Las normas legales tienden -positivamente- a recuperar el concepto de la responsabilidad de los padres, una responsabilidad que debería surgir, naturalmente, desde la misma concepción.

Es necesario marcar a fuego el concepto de que somos los mayores quienes construimos la sociedad y los responsables directos del futuro que vivirán nuestros hijos.

En cuanto a la recuperación de la autoridad en el aula por parte del docente, el concepto básico es que la autoridad se gana, no se impone.

En ese aspecto, el maestro suele ser el eslabón más débil de la cadena, porque muchas veces su autoridad se ve avasallada por directivos, supervisores y funcionarios que suelen priorizar la contención del alumno o la flexibilización de las normas educativas, con el solo objetivo de que los números “cierren” respecto de los resultados de la currícula escolar.

viernes, 22 de mayo de 2009

Los jóvenes de Gus Van Sant

Paranoid Park



El 20 de abril de 1999 dos jóvenes armados hasta los dientes se “pasearon”por el instituto de Columbine dejando a su paso trece muertos y veinticuatro heridos para luego acabar suicidándose. Este terrible suceso que conmovió a medio mundo sirvió como punto de partida para el documental “Bowling for Columbine” (2002) de Michael Moore en el que excéntrico director intentaba diseccionar las causas de dicha masacre.

Un año después Gus Van Sant se llevaba la Palma de Oro en el Festival de Cannes por su película “Elephant” en la que, tomando como leiv-motiv los hechos de Columbine, no sólo intentaba diseccionar el porqué del auge de la violencia en los centros educativos, sino también elaborar un crítico retrato de la juventud americana adentrándose en un instituto y compartiendo un día con los estudiantes. Allí no sólo nos encontramos a unos alumnos obsesionados con la violencia y las armas y rechazados por su compañeros, sino que también contemplábamos el enfermizo culto al cuerpo de unas chicas que vomitaban después de comer o asistíamos a la marginación que sufren algunos jóvenes.

Interesado, en muchas ocasiones, por el mundo de los jóvenes (recordemos algunos ejemplos como “Mi Idaho privado”, 1991 o “El indomable Will Hunting”, 1997), Van Sant vuelve a él en “Paranoid Park” (2007), su última película. En ella, el director americano regresa a un instituto para contarnos la historia de otro joven, Alex.

Alex es un chico de 17 años que está siendo testigo (casi mudo) de la separación de sus padres (resulta revelador que apenas veamos los rostros de sus progenitores a modo de recurso fílmico para subrayar la escasa importancia que éstos tienen en la existencia de su hijo y la evidente falta de comunicación y confianza existente entre ellos). Su vida diaria se reduce a acudir al instituto, verse con su novia Jennifer (una clon de Avril Lavigne sólo preocupada por perder la virginidad) y formar parte de un grupo de skaters entre los que destaca su amigo Jared. Apocado, sin apenas sonreír, inexpresivo, solitario, taciturno y dejándose llevar por la corriente, Alex se desliza por la vida como si nada le afectara o le importara realmente hasta que, junto con Jared, descubren el Paranoid Park: un parque-ghetto de Portland construido de forma ilegal por skaters.Una noche acude al parque y conoce a un grupo de jóvenes. Uno de ellos lo convence para bajar hasta las vías de una estación cercana y subirse en un tren de mercancías, pero un vigilante les descubre e intenta agredirles, agresión de la que Alex se defiende provocando que esa línea plana que representaba su rutina se vea alterada, puesto que el guarda muere accidentalmente.

Sin embargo su manifiesta incomunicación le impide confesar ese hecho aciago y volverá a encerrarse en su mundo errático (a destacar cómo es capaz de eludir, sin pestañear, las pesquisas del detective Lu) hasta que la culpa y los remordimientos encuentren un cauce que le libere: escribir lo sucedido tal y como su amiga Macy le recomienda. A modo de flashbacks vamos conociendo por qué y cómo ocurre todo a través de un diario en el que Alex expía su culpa para luego acabar siendo pasto de las llamas a modo de catársis. Y así nos paseamos por un Portland habitualmente oscurecido por la lluvia, nos subimos en un skate para realizar piruetas imposibles o asistimos la magnífica escena en la que Alex deja a su novia y en la que no oímos qué se dicen (no hace ninguna falta) mientras suena una de esas maravillas que Nino Rota compuso para “Amarcord” (1973) del maestro Fellini.

En “Paranoid Park” (no confundir con “Ken Park” del provocador director Larry Clark, 2002) Van Sant vuelve a realizar un retrato (evitando los juicios de valor) de una juventud algo autómata (incluso “idiotizada”) que tiene como abanderado a un joven al que terminamos viendo más como una víctima que como un verdugo.

Gus Van Sant aprovecha un extraño incidente para realizar un tratado sobre la culpa, un acercamiento a los demonios que encierra una persona cuando comete un delito. Utiliza los silencios, una infinidad de primeros planos y una música desconcertante para crear una atmósfera gélida bien soportada por Gabe Nevins, un desconocido y joven actor que firma un trabajo más que notable teniendo en cuenta que soporta todo el peso de la película.


Las escuelas limitan el nuevo look de las tribus urbanas

Directivos y adolescentes negocian el uso de jopos, peinados, piercings y otros usos de moda para las horas de clases.De moda. Ni bien pasan la puerta de la escuela, los chicos incorporan el ‘touch’ con el que se identifican. (José Gutiérrez)

Domingo, 26 de octubre de 2008

  • Se abren las puertas de una escuela céntrica. Horario de salida. Un flaco desnuda la colita que había escondido bajo el cuello de la camisa. Unas chicas se apuran a quitarse el guardapolvo, así los chupines y remeras negras concuerdan con el delineado que oscurece sus ojos. Con una rápida maniobra, un rubio despliega un prominente jopo sobre su rostro.
  • Otros, mientras tanto, salen directamente de clases sin la mínima intención de ocultar sus melenas batidas, los piercings, los aros, las rastas y hasta la “chivita” que dicen no poder abandonar porque "forma parte de lo que somos".
  • Otra tuvo sanciones por la camisa desprendida o el largo del delantal. Después vino la onda del pelo largo en los varones o los rostros pintados y aritos en las féminas. Históricamente la escuela debió batallar contra el “touch” juvenil que los alumnos querían imprimir al reglado uniforme colegial.

Hoy la estética de las llamadas tribus adolescentes abren nuevos interrogantes hacia el interior de los colegios. Deben ingeniárselas y negociar para que el “lookflogger, cumbiero, emo o dark no tenga asistencia perfecta en las aulas mendocinas.

"A principio de año es más fácil controlarlo. Pero con la primavera, crece la tendencia a no respetar la vestimenta: se olvidan de sacarse el piercing, vienen con pantalones anchos negros o con esos bien ajustaditos", advierte Alberto Spinello, director de la Scalabrini Ortiz.

Establecer los límites de antemano es la clave para el docente, porque -agrega- "empiezan con esas transgresiones y después desembocan en situaciones de violencia".

Claro que definir las reglas no es nada fácil, sobre todo tratándose de grupos adolescentes en los cuales -como apuntan los especialistas- la estética constituye uno de los pilares fundamentales de la identidad.

El respeto por el uniforme es uno de los tópicos que está analizando la Asociación Profesional de Directores de Enseñanza Media (Aprodem), en el marco de un proyecto que presentará en la Dirección General de Escuelas con pautas para mejorar la convivencia escolar.

El no cumplir con las disposiciones de vestimenta es considerada una falta de disciplina. Según la resolución N° 604 de la DGE, desde 2002 cada escuela debe elaborar su propio Régimen de Convivencia y Disciplina. La tarea tiene que hacerse periódicamente y con participación de todos los sectores (padres, docentes, alumnos, etc). Es en el seno de estos consejos donde hoy debaten hasta dónde aceptan estas "alteraciones" del atuendo escolar y qué sanciones aplican.

El dilema surge al revisar y, más aún, al redactar las normas de convivencia. ¿Hasta cuántos piercings por rostro? ¿Mechas verdes, rojas o azules? ¿Qué largo de jopo? ¿Qué estilo, talle o color de pantalones? Para el asesor pedagógico, Alejandro Castro Santander, estos planteos pueden derivar en embrollos tan interminables como inconducentes.

"Algunas directoras me consultan preocupadas sobre cómo escribir la norma para no dejar zonas grises, que sean aprovechadas por los alumnos. Un reglamento que detalle todo lo prohibido será un desafío para el adolescente que buscará el punto a transgredir", dice el especialista, "por eso la ley debe precisar el espíritu que persigue".

"No llevar adornos que hagan ostentación", reza el acuerdo de convivencia del colegio Compañía de María, el que deben firmar padres y alumnos a principio de año y del que todos guardan una copia. El director de Nivel Medio, Walter Arias, lo traduce a la práctica: "Si llevan piercings, que sea en lugares no visibles. Antes el pelo tenía que llegar hasta el cuello de la camisa, ahora puede ser más largo pero debe estar atado y limpio", apunta.

Algo similar ocurre en la Escuela Italiana, donde -por ejemplo- aceptan los nuevos peinados, siempre "que no tapen los ojos". "Buscamos que cuando salgan de la escuela tengan un comportamiento socialmente aceptable", argumenta el regente Fernando Miranda.


Una pulseada diaria

Michael (15) va a una escuela de la Quinta Sección con metales en su cara, con una “chivita” prominente y el peinado de moda hacia adelante. "El profe se cansó de retarme, ya no me dice nada. En mi cole no nos hacen bardo por ir así", sostiene.

"Es una lucha de todos los días"... "¡Uy! tengo el cajón de mi escritorio llenos de aritos" son las primeras respuestas de los directivos. Por ejemplo, en el Norbridge, cuando un estudiante no respeta estas normas, primero se le hace un llamado de atención verbal, después se convoca a los padres y, de persistir en la falta, no se lo deja entrar.

"Tratamos de hablar mucho con los chicos. Algunos nos dicen que no pueden volver al barrio si no llevan ese look. Llamamos a los padres cuando los apercibimientos no dan resultado, pero a veces no saben qué se hace su hijo en la cabeza o cómo salió vestido de casa", comenta Amalia Vergara, directora del Normal Tomás Godoy Cruz.

En el sector público, en general, éstas son consideradas faltas leves, es decir que conllevan de una a cuatro amonestaciones. "Los alumnos saben cuáles son las pautas de exigencia en su escuela y son pocos los casos que han terminado en situaciones violentadas", consignó María Eugenia Carbonari, titular de la Doapc (Dirección de Orientación y Apoyo Psociocomunitario). Gisela Manoni.


Algunas cuestiones para pensar que me quedaron resonando de lo leído:

- ¿Qué actitud tomar frente a esto?

- ¿Cuál es la relación directa entre: Vestimenta o moda - Violencia?

- ¿Cómo sería para algunas escuelas "un comportamiento socialmente aceptable"?