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ESPACIO DE CONTENIDO LITERARIO
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martes, 29 de diciembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
martes, 29 de septiembre de 2009
El autor de la masacre fue identificado por las autoridades como Cho Seung-hui (23), un estudiante surcoreano de literatura inglesa, criado en Virginia y residente en la universidad.
Descripción de los hechos
El primer disparo ocurrió hacia las 7:15h (EDT) en los dormitorios de la residencia estudiantil West Ambler Johnston Hall, donde habitan más de 800 Alumnos novatos. Allí murieron dos personas.
Dos horas después, Seung-hui disparó en uno de los salones de clases del Norris Hall, edificio de la carrera de ingeniería, ubicado a unos 600 m del complejo de habitaciones, provocando 30 muertos y 29 heridos.
Los investigadores aún tratan de esclarecer dónde se mantuvo oculto el atacante durante ese lapso y cómo recorrió esa distancia. Por eso, inicialmente las hipótesis indicaban la posibilidad de que fuesen dos los autores del ataque.
El pistolero usó dos armas: una pistola Glock 19 de 9mm, y una Walther P22 calibre .22.
Para escapar del atacante, algunos estudiantes optaron por tirarse desde las ventanas de los edificios.
Debido a la situación, la universidad canceló todas las clases e instó a sus alumnos a permanecer en sus habitaciones y no asomarse a las ventanas.
La universidad precisó que en los días 2 y 13 de abril hubo alertas de bombas. El día previo a la masacre se había ofrecido una recompensa de 5.000 dólares a quien facilitara el arresto del o los responsables de aquellas alertas. Aún no se establece si esto tiene relación con Cho Seung-hui.
El autor del hecho Cho Seung-hui
Tras el enorme operativo desplegado por la policía, el agresor se suicidó.Charles Steger, presidente de la Universidad Politécnica de Virginia, el 17 de abril de 2007 dio a conocer la identidad del asesino, y lo identificó como un estudiante que vivía en el campus de la universidad. También informó que era «asiático», sin dar a conocer su nacionalidad. Sin embargo, el mismo día un portavoz de la policía lo identificó como Cho Seung-hui, un surcoreano de 23 años que estaba cursando su último año.
Planificación
El diario Los Angeles Times informó que el estudiante surcoreano planificó el ataque durante dos semanas, ya que –según reveló- Cho Seung-Hui compró en ese lapso dos pistolas semiautomáticas. Según el agente del FBI Brad Garrett, "este crimen no ha sido espontáneo. Seguramente ha estado pensando en como ejecutarlo durante muchos meses antes de la masacre".
El manifiesto enviado a NBC
Durante las dos horas entre un tiroteo y otro, el asesino envió una encomienda postal a NBC Noticias en su sede central en Nueva York. Redactó mal la dirección a la que iba dirigida, lo que provocó el retraso de su entrega, permitiendo que no fuera descubierto inmediatamente para así tener tiempo para cometer la masacre. En la encomienda iba un manifiesto, fotos y vídeos expresando su odio y resentimiento hacia la sociedad en general. Dentro de lo mostrado por NBC, dijo: "No tenía que hacer esto. Pude haberme ido. Pude haber desaparecido. Pero no, no escaparé más. No es propio de mí. Por mis niños, por mis hermanos y hermanas que vosotros jodisteis, lo hice por ellos... Cuando llegó el momento, lo hice. Tuve que hacerlo."
Entre el material había un DVD con 27 archivos de video que suman alrededor de 10 minutos. En ellos aparece Cho Seung-hui hablando directamente a la cámara, diciendo frases como las siguientes: ''Habéis tenido 100 billones de oportunidades y formas para evitar (lo de) hoy. Pero habéis decidido derramar mi sangre"
También iban 43 fotografías, en varias de las cuales se ve a Seung-hui apuntando con un arma a la cámara y a sí mismo.
Reacciones posteriores a la masacre
De la Institución educativa
Virginia Tech canceló las clases por el resto de la semana y cerró el edificio Norris Hall por lo que queda del semestre en curso. También se pidió a los visitantes ajenos a la institución que se abstengan de acercarse al campus. La escuela ofreció apoyo terapéutico y asistencia para estudiantes y profesores, y organizó una asamblea general el martes 17 de abril. Adicionalmente, la Cruz Roja envió varias docenas de profesionales para lidiar con situaciones traumáticas a Blacksburg, para ayudar a aquellos estudiantes de Virginia Tech a recuperarse de la tragedia que se vivió en su universidad.
El presidente de la Universidad Politécnica de Virginia, Charles Steger, dijo en la primera conferencia de prensa que las autoridades inicialmente creyeron que los disparos en el edificio West Ambler Johnston era el resultado de una disputa doméstica, y que el tirador había abandonado el campus.
Algunos estudiantes coreanos en Estados Unidos expresaron su preocupación por las posibles represalias en contra de ellos, dada la nacionalidad del tirador.
De los alumnos
Algunos estudiantes del Politécnico de Virginia se siguen preguntando por qué la escuela no se evacuó después del primer tiroteo. Luego de conocer acerca del incidente, los estudiantes se comunicaron con sus familiares y conocidos sobre su estado de salud, usando teléfonos móviles o sitios web masivos como Facebook y MySpace.
De las autoridades de Virginia
En junio de 2008 se aprobó un acuerdo entre las autoridades del Estado de Virginia y los familiares de 24 de las víctimas, quienes recibirán 11 millones de dólares de indemnización.
Influencia en la cultura popular
El 15 de julio de 2007, Ediciones El Andén publicó "La Masacre de Virginia Tech: Anatomía de una mente torturada", un libro de no ficción escrito por el periodista español Juan Gómez-Jurado concebido a la manera de gran reportaje. Gómez-Jurado se encontraba en Estados Unidos el 16 de abril de 2007 y viajó a Blacksburg aquella misma tarde. Recopiló sus experiencias, así como un relato novelado de lo sucedido basado en el relato de los supervivientes, en un texto que iba a publicarse inicialmente en un diario español. Al rechazar el diario dicho texto por ser excesivamente largo incluso para una publicación seriada, Gómez-Jurado decidió publicarlo en forma de libro "para que las voces, el sufrimiento de las víctimas, no se limitase a una lista y a un número". El libro incluye una teoría novedosa acerca de la selección de Emily Hilscher como la primera víctima, apoyada por Michael Jarolla, ex profiler del FBI, pero muy criticada por la policía del campus de Virginia por "demasiado provocadora".
Reseña del Libro
Con un lenguaje fluido y periodístico el autor relata en forma de crónica lo ocurrido aquella mañana del lunes 16 de Abril de 2007. Cho Seung-hui, de origen coreano y estudiante universitario, esa mañana puso en marcha su macabro plan. Armado y con una frialdad impresionante mató, primero a dos de sus compañeros de residencia, para después disparar y fulminar a 30 personas, además de acabar suicidándose. El relato está construido con todo tipo de detalles y escrito de manera que mantiene al lector en una ansiedad propia de los mejores thrillers y libros de misterio, en general. Se nos presenta con montones de fotografías y planos de cada lugar donde ocurrieron los hechos, incluyendo, las fotos de todos los protagonistas y, a su vez, víctimas de la masacre.
Críticas de los lectores:
Diego_: Aunque me parece un tema muy macabro y desagradable por estar basado en un hecho real, este escritor ha analizado este terrible suceso de forma muy respetuosa y sin morbo alguno. Yo, como estudiante de psicología que soy, he aprendido mucho con sus análisis. Nos aporta el otro lado de la historia, vista desde los ojos de cada uno de los protagonistas. LO RECOMIENDO PARA ESTUDIANTES DE PSICOLOGÍA
domingo, 9 de agosto de 2009
Prohibido prohibir
Mario Vargas Llosa Para LA NACION
Hace ya de esto algunos años vi en París, en la Televisión Francesa, un documental que me quedó grabado en la memoria y cuyas imágenes, de tanto en tanto, actualizan los sucesos cotidianos con restallante vigencia.
El documental describía la problemática de un liceo en las afueras de París, uno de esos barrios donde familias francesas empobrecidas se codean con inmigrantes de origen subsahariano, latinoamericano y árabes del Magreb. Este colegio secundario público, cuyos alumnos, de ambos sexos, constituían un arco iris de razas, lenguas, costumbres y religiones, había sido escenario de violencia: golpizas a profesores, violaciones en los baños o corredores, enfrentamientos entre pandillas a navajazos y palazos, y, si mal no recuerdo, hasta tiroteos. No sé si de todo ello había resultado algún muerto, pero sí muchos heridos, y en los registros al local la policía se había incautado de armas, drogas y alcohol. El documental no quería ser alarmista, sino tranquilizador, mostrar que lo peor había ya pasado y que, con la buena voluntad de autoridades, profesores, padres de familia y alumnos, las aguas se estaban sosegando. Por ejemplo, con inocultable satisfacción, el director señalaba que gracias al detector de metales recién instalado, por el cual debían pasar ahora los estudiantes al ingresar al colegio, se decomisaban las manoplas, cuchillos y otras armas punzo-cortantes. Así, los hechos de sangre se habían reducido de manera drástica. Se habían dictado disposiciones de que ni profesores ni alumnas circularan nunca solos, ni siquiera para ir a los baños, siempre al menos en grupos de dos. De este modo se evitaban asaltos y emboscadas. Y, ahora, el colegio tenía dos psicólogos permanentes para dar consejo a los alumnos y alumnas -casi siempre huérfanos, semihuérfanos, y de familias fracturadas por la desocupación, la promiscuidad, la delincuencia y la violencia de género- inadaptables o pendencieros recalcitrantes.
Lo que más me impresionó en el documental fue la entrevista a una profesora que afirmaba, con naturalidad, algo así como: " Tout va bien, maintenant, mais il faut se débrouiller " ("Ahora todo anda bien, pero hay que saber arreglárselas"). Explicaba que, a fin de evitar los asaltos y palizas de antaño, ella y un grupo de profesores se habían puesto de acuerdo para encontrarse a un hora justa en la boca del metro más cercana y caminar juntos hasta el colegio.
De este modo el riesgo de ser agredidos por los voyous (golfos) se enanizaba. Aquella profesora y sus colegas, que iban diariamente a su trabajo como quien va al infierno, se habían resignado, aprendido a sobrevivir y no parecían imaginar siquiera que ejercer la docencia pudiera ser algo distinto a su vía crucis cotidiano.
En esos días terminaba yo de leer uno de los amenos y sofísticos ensayos de Michel Foucault, en el que, con su brillantez habitual, el filósofo francés sostenía que, al igual que la sexualidad, la psiquiatría, la religión, la justicia y el lenguaje, la enseñanza había sido siempre, en el mundo occidental, una de esas "estructuras de poder" erigidas para reprimir y domesticar al cuerpo social, instalando sutiles pero muy eficaces formas de sometimiento y enajenación, a fin de garantizar la perpetuación de los privilegios y el control del poder de los grupos sociales dominantes.
Bueno, pues, por lo menos en el campo de la enseñanza, a partir de 1968 la autoridad castradora de los instintos libertarios de los jóvenes había volado en pedazos.
Pero, a juzgar por aquel documental, que hubiera podido ser filmado en otros muchos lugares de Francia y de toda Europa, el desplome y desprestigio de la idea misma del docente y la docencia -y, en última instancia, de cualquier forma de autoridad- no parecía haber traído la liberación creativa del espíritu juvenil, sino, más bien, convertido a los colegios así liberados, en el mejor de los casos, en instituciones caóticas y, en el peor, en pequeñas satrapías de matones y precoces delincuentes.
Es evidente que Mayo del 68 no acabó con la "autoridad", que ya venía sufriendo hacía tiempo un proceso de debilitamiento generalizado en todos los órdenes, desde el político hasta el cultural, sobre todo en el campo de la educación. Pero la revolución de los niños bien, la flor y nata de las clases burguesas y privilegiadas de Francia, quienes fueron los protagonistas de aquel divertido carnaval que proclamó como eslogan del movimiento "¡Prohibido prohibir!", extendió al concepto de autoridad su partida de defunción. Y dio legitimidad y, por qué no, glamour a la idea de que toda autoridad es sospechosa, perniciosa y deleznable y que el ideal libertario más noble es desconocerla, negarla y destruirla. El poder no se vio afectado en lo más mínimo con este desplante simbólico de los jóvenes rebeldes que, sin saberlo la inmensa mayoría de ellos, llevaron a las barricadas los ideales iconoclastas de pensadores como Foucault. Baste recordar que en las primeras elecciones celebradas en Francia después de Mayo del 68, la derecha gaullista obtuvo una rotunda victoria.
Pero la autoridad, en el sentido romano de auctoritas , no de poder sino, como define en su tercera acepción el diccionario de la RAE, de "prestigio y crédito que reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia", no volvió a levantar cabeza. Desde entonces, tanto en Europa como en buena parte del resto del mundo, son prácticamente inexistentes las figuras políticas y culturales que ejercen aquel magisterio, moral e intelectual al mismo tiempo, de la "autoridad" clásica y que encarnaban a nivel popular los maestros, palabra que entonces sonaba tan bien porque se asociaba al saber y al idealismo. En ningún campo ha resultado todo esto tan grave y tan catastrófico para la cultura como en lo relacionado con la educación.
El maestro, despojado de credibilidad y autoridad, convertido en muchos casos en representante del poder represivo, es decir en el enemigo al que, para alcanzar la libertad y la dignidad humana, había que resistir, e, incluso, abatir, no sólo perdió la confianza y el respeto sin los cuales era prácticamente imposible que cumpliera eficazmente su función de educador -de transmisor tanto de valores como de conocimientos- ante sus alumnos, sino de los propios padres de familia y de filósofos revolucionarios que, a la manera del autor de Vigilar y castigar , personificaron en él uno de esos siniestros instrumentos de los que -al igual que los guardianes de las cárceles y los psiquiatras de los manicomios- se vale el establecimiento para embridar el espíritu crítico y la sana rebeldía de niños y adolescentes.
Muchos maestros, de muy buena fe, se creyeron esta degradante satanización de sí mismos y contribuyeron, echando baldazos de aceite a la hoguera, a agravar el estropicio haciendo suyas algunas de las más disparatadas secuelas de la ideología de Mayo del 68 en lo relativo a la educación, como considerar aberrante desaprobar a los malos alumnos, hacerlos repetir el curso, e, incluso, poner calificaciones y establecer un orden de prelación en el rendimiento académico de los estudiantes, pues, haciendo semejantes distingos, se propagaría la nefasta noción de jerarquías, el egoísmo, el individualismo, la negación de la igualdad y el racismo.
Es verdad que estos extremos no han llegado a afectar a todos los sectores de la vida escolar, pero una de las perversas consecuencias del triunfo de las ideas -de las diatribas y fantasías- de Mayo del 68 ha sido que a raíz de ello se ha acentuado brutalmente la división de clases a partir de las aulas escolares.
La enseñanza pública fue uno de los grandes logros de la Francia democrática, republicana y laica. En sus escuelas y colegios, de muy alto nivel, las oleadas de alumnos gozaban de una igualdad de oportunidades que corregía, en cada nueva generación, las asimetrías y los privilegios de familia y clase, abriendo a los niños y jóvenes de los sectores más desfavorecidos el camino del progreso, del éxito profesional y del poder político.
El empobrecimiento y desorden que ha padecido la enseñanza pública, tanto en Francia como en el resto del mundo, han dado a la enseñanza privada, a la que por razones económicas tiene acceso sólo un sector social minoritario de altos ingresos, y que ha sufrido menos los estragos de la supuesta revolución libertaria, un papel preponderante en la forja de los dirigentes políticos, profesionales y culturales de hoy y del futuro.
Nunca tan cierto aquello de "nadie sabe para quién trabaja". Creyendo hacerlo para construir un mundo de veras libre, sin represión, ni enajenación ni autoritarismo, los filósofos libertarios, como Michel Foucault y sus inconscientes discípulos, obraron muy acertadamente para que, gracias a la gran revolución educativa que propiciaron, los pobres siguieran pobres, los ricos, ricos, y los inveterados dueños del poder, siempre con el látigo en las manos.
viernes, 26 de junio de 2009
ITUZAINGO
Buscan prevenir la violencia en las escuelas del distrito
18:23 | Viernes | Junio 2009
En
por Administrador
El Subsecretario de Promoción Social y Políticas Culturales, Ricardo Castro y
La primera parte del encuentro consistió en la explicación de los objetivos y líneas de trabajo que aspiran a “brindar herramientas a los docentes que sirvan para encarar la problemática de la violencia teniendo en claro que la cuestión es pluricausal, es decir, que no se puede descartar que los fenómenos surgen de una cuestión social”, según lo expuso el Subsecretario de Promoción Social y Políticas Culturales, Ricardo Castro.
Asimismo, Castro señaló que la escuela es “una caja de resonancia de lo que pasa afuera y por ello enfocamos como objetivos primordiales la participación, la solidaridad y la cooperación de todos los actores que forman parte de la institución”.
Acompañados por el Centro de Orientación Familiar y
En ese sentido, Cabadas destacó que la importancia del proyecto radica, entre otras cosas, en la inclusión del nivel inicial en las acciones. “Tomamos el arte como una de las estrategias de trabajo, porque sabemos que a través del arte los chicos pueden expresarse desde otro lugar”.
Además, desarrolló dos de las actividades que forman parte de “Ituzaingó por
A continuación, tuvo lugar la disertación de Mara Brawer quien afirmó que en el Observatorio de Violencia en las Escuelas se trabaja en la investigación del fenómeno para “tener una información fuerte y fidedigna para poder diseñar estrategias de prevención y abordaje del problema en las escuelas, acompañando de esa manera las políticas públicas como la de este municipio que está realizando una tarea muy interesante y necesaria”.
Luego, agradeció al Intendente Alberto Descalzo por la invitación y comenzó su disertación sobre “Construcción de
“Como ustedes saben el tema de violencia es un fenómeno de mucha preocupación para la sociedad y la visión que los medios de comunicación le han dado a ciertos episodios de violencia en las escuelas han instalado fuertemente el tema en la agenda de todos. Pero de igual forma quiero remitirme a un importante estudio que estuvimos haciendo y demuestra que la escuela sigue siendo un espacio de no violencia”, desarrolló Brawer en el comienzo de su alocución.
Vale aclarar, que otra de las acciones implementadas a partir del programa es la capacitación que ya se está ofreciendo para diferentes escuelas públicas y privadas.
